Los secretos del chocolate / Cultura y costumbres en torno al chocolate / Sorbos de otra cultura
Una visita obligada en Méjico son sus mercados callejeros muy vistosos y coloridos. En ellos, las mujeres indígenas venden unos bloques del tamaño de un puño, hechos con granos de cacao tostado en casa, pelados a mano, molidos con un metate (un trozo de piedra volcánica que se utiliza para moler), y sazonados con canela y mucho azúcar.
Este producto queda muy lejos de lo que en los países occidentales conocemos con el nombre de "chocolate". No se derrite, es granulado y los cristales de azúcar hacen que cruja. Y, curiosamente, no es demasiado dulce. Estas tabletas están pensadas para ser ralladas y luego disueltas en agua o leche hirviendo para preparar una bebida que no es muy distinta a la antigua receta utilizada por los españoles en los siglos XVI y XVII. Si tenéis la oportunidad compradlas por el simple placer de tomar un sorbo de otra cultura, aunque, descubráis, que su sabor no se parece al que estamos acostumbrados del chocolate.
